external image 5560232-rbol-de-flores-hermosas.jpg
Trastorno Obsesivo Compulsivo. TOC infantil



Trastorno Obsesivo Compulsivo. TOC.

La distribución demográfica de está patología en los EE.UU. corresponde a aproximadamente al 1% de la población de niños y adolescentes .Si, es interesante constatar que el 8% de los padres de niños que sufren de TOC están afectados por la misma patología y el 50% de los parientes padecen de una enfermedad psiquiátrica. Las características de esta enfermedad es la presencia de obsesiones y compulsiones.
Las obsesiones son definidas por el DSM VI como ideas persistentes o imágenes o impulsos persistentes que son experimentadas como intrusos e inapropiados, que causan una marcada ansiedad y disturbio emocional. Las obsesiones más comunes se refieren al aseo, dudas repetidas, colocación de objetos en un orden específico, impulsos agresivos y ideación de contenido sexual. Estas ideas obsesivas van acompañadas de angustia que es corregida por compulsiones que son actos repetitivos que tiene por único objeto prevenir la ansiedad. Por ejemplo las obsesiones de contaminación pueden llevar a lavar las manos en forma repetitiva hasta que la piel se ulcera. Toda esta actividad es excesiva y no conectada realísticamente con aquellas que están tratando de prevenir. En niños en general este aspecto no se observa con mucha frecuencia.

Las características de NEUROSPECT en el trastorno obsesivo compulsivo, están definidas por aumento de perfusión de ambos lóbulos frontales en su cara lateral en la corteza premotora, también en el cíngulo posterior y es posible además demostrar disminución de la perfusión en la cabeza del núcleo caudado. Hemos observado que el tratamiento farmacológico tendiente a aumentar la concentración de Serotonina en el cerebro y la Imipramina por ejemplo, tiende a corregir en forma paralela las alteraciones observadas en SPECT con la corrección de la sintomatología.


Es de hacer notar que Baxter y colaboradores han postulado que la función de filtro del núcleo estriado para la sensaciones, pensamientos, actos de relación causal con la actividad o decisiones del momento son de gran importancia y por ello la corteza cerebral frontal, que esta conectada con el cuerpo estríado, debería intervenir activamente en la supresión de la información no relevante producto de una actividad neuronal espúrea. La hipótesis es que en el TOC esta función del cuerpo estriado está disminuida y el lóbulo frontal debe asumir funciones de supresión y neutralización de esta actividad neuronal distractiva y de ahí el aumento de la función frontal en TOC a un costo elevado para la capacidad funcional del individuo, ya que las ideas obsesivas y las compulsiones que esto acarrea significa una interferencia notable en la actividad normal.Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) en un Niño de 16 años. Destaca aumento bilateral de perfusión frontal anterior y temporal anterior izquierdo (área 38 de Brodmann)

En un caso de 16 niños con Obsesión Compulsiva, el 81% demuestra aumento en las áreas 8 y 9 de la corteza dorsal, prefrontal parasagital, en área 38 anterior temporal que es un área de correlación entre información visual del medio ambiente y emociones está aumentada en sus funciones en 75% de los niños, mientras el cíngulado posterior en el área límbica, área 23 y 30 está aumentado en el 40% de los niños. Notable es el hecho de que las áreas que participan en el control emocional, áreas 11 y 12 órbito-frontal están disminuidas en sus funciones en un 50% de estos niños, indicando un cierto grado de comorbilidad depresiva.

para ver mas, da click en el siguiente link:
http://diariodeltoc.blogspot.com/2008/06/2-ds.html


El trastorno obsesivo compulsivo provoca una alteración en la vida de las personas, en su comportamiento social y laboral. Los especialistas investigan para encontrar mejores vías de tratamiento.

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) cons-tituye un trastorno de ansiedad crónico que generalmente comienza en la adolescencia y tiene un curso oscilante a lo largo de la vida del paciente. Quienes lo padecen se ven atrapados en un esquema de conductas y pensamientos repe-titivos que carecen de sentido, y le son angustiantes y muy difíciles de dominar.

De acuerdo con la definición del Diagnostic Stadistical Manual (DSM-IV), está caracterizado por la aparición de obsesiones, que son ideas persistentes, pensamientos, sonidos o imágenes experimentadas como intrusas o inapropiadas, y causan una marcada ansiedad o estrés. Generalmente el paciente las reconoce como propias y no como impuestas por otras personas o influidas externamente.

  • Las obsesiones son egodistónicas, es decir, que son vividas, por lo menos al comienzo, como pensamientos repugnantes y sin sentido, que el enfermo intenta denodadamente ignorar o suprimir (ideas de contaminación, orden/simetría, dudas repetitivas, entre otras).

  • Las compulsiones son conductas repetitivas, causan intenso malestar y se ejecutan según determinadas reglas, en forma estereotipada y como respuesta a una obsesión. Ejemplos: lavarse las manos, ordenar, revisión, o actos mentales como rezar, contar y repetir palabras en silencio. El sujeto se siente obligado a realizar el acto de compulsión para reducir el estrés que acompaña a su obsesión, o para evitar algún evento o situación aterrorizante.

La incidencia del TOC es muy difícil de determinar, pues a pesar de la angustia que esta enfermedad provoca, los pacientes temen comunicar los síntomas a sus familiares, y con poca frecuencia buscan ayuda especializada, con lo cual ocultan sus manías y pensamientos repetitivos, lo cual ha llevado a subestimar el número de personas que padecen la enfermedad. Hasta la década de los años 80 del siglo pasado se pensaba que el TOC era una entidad rara, poco frecuente y con insuficiente respuesta al tratamiento; sin embargo, una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos demostró que afecta a más del 2 por ciento de la población estadou-nidense, lo que significa que es un trastorno usual, frecuente y más común que enfermedades mentales más severas, como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o el trastorno de pánico, en uno u otro sexo.

Con relativa frecuencia se asocian al Trastorno Obsesivo-compulsivo otros trastornos psicopatológicos, y se ha encontrado que las dos terceras partes de los pacientes con TOC tuvieron en el curso de la vida un trastorno psiquiátrico comórbido. La depresión constituye el síndrome comórbido más frecuente, y en ocasiones resulta difícil distinguir su origen, aunque algunos pacientes piensan que, de no tener el trastorno obsesivo, no estarían deprimidos.
También son frecuentes los trastornos por ansiedad, incluyendo el trastorno de pánico, ansiedad generalizada, fobias sociales y específicas, así como los trastornos por estrés post-traumático y los de personalidad, principalmente los de Cluster de ansiedad.

La etiología del TOC es hetero-génea, al igual que en otros trastornos psiquiátricos, como por ejemplo la esquizofrenia, y con una amplia combinación de factores etioló-gicos, aunque los avances en imágenes cerebrales han dado un mejor entendimiento de su neuroanatomía y patofisiología, con fuertes evidencias de que circuitos cerebrales subcorticales frontales, y otras regiones cerebrales están implicadas en la patogénesis del trastorno. Por otra parte, dichos estudios han conducido a teorías que explican cómo el cerebro media en la sintomatología del TOC.

Pacientes en estudio
Se estudiaron un total de 15 pacientes, 6 (40 por ciento) del sexo femenino y 9 (60 por ciento) del masculino, 12 de la raza blanca y 3 mestizos, con una edad promedio de 30 años y una escolaridad media superior. Ellos acudieron a la consulta externa de Psiquiatría del Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas, entre el año 2000 y el 2003. Como criterio de inclusión se tuvo en cuenta que el TOC fuera idiomático, y no secundario a otra patología de origen neurológico, como epilepsia o traumas craneales.

Los pacientes fueron evaluados por una psiquiatra y una psicóloga, y mediante una entrevista se realizó el diagnóstico, siguiendo los criterios de inclusión del DSM-IV para este trastorno, así como de otras manifestaciones sintomáticas. La intensidad de la sintoma-tología obsesivo-compulsiva fue medida con la aplicación de la Escala de Yale-Brown, específica para la patología, que arrojó un puntaje promedio de la evaluación inicial muy elevado (24,7 puntos). Fue explorado además el contenido de las obsesiones y compulsiones. Estas eran motivadas por contaminaciones (4), chequeos (3), conteos (3), dudas (3), ideas de desastre (1), simetría (1) y muerte (1).
El inventario de Beck se utilizó para cuantificar la depresión, y el de Spielberg para la ansiedad. La depresión fue ubicada en un nivel de moderada a severa, con 34 puntos, y la ansiedad muy elevada, con 56,7.
Para el estudio de personalidad se empleó el Cuestionario de Trastorno de la Personalidad PDQr (Personality Disorder Questionnarie revised), que registra alteraciones y confirma la presencia de trastornos.
Adicionalmente se realizaron otros estudios, como electroencefalograma de vigilia (EEG), una tomografía axial computarizada simple de cráneo (TAC) y pruebas neuropsicológicas, para descartar u obtener información acerca de posible daño orgánico.
y como conclusiones se encontraron:
Un análisis demográfico de la muestra estudiada indica la mayor incidencia de la enfermedad en el sexo masculino y la raza blanca. La edad promedio es de 30 años y el nivel escolar medio superior.

Al tratar de caracterizar el Trastorno Obsesivo-compulsivo corroboramos que no es una entidad única y aislada en cuanto a su sindro-mología. Al estar implicadas varias estructuras neurales en la base de este trastorno, las áreas que están afectadas son responsables de la presencia de diferentes síntomas neuropsiquiátricos.
Se observa que en cada uno de los pacientes coexiste más de una patología, conjuntamente con el diagnóstico inicial de TOC. La depresión es una condición predominante en la totalidad de los casos, incluso muchos de los pacientes fueron atendidos la primera vez por depresión, como motivo principal de consulta.
La TAC no reveló alteraciones, y la posible base orgánica del trastorno se confirma al encontrarse alteraciones electroencefalográficas funcionales en todos los sujetos registrados, las que, a pesar de ser cualitativas, muestran una relación con los hallazgos de las pruebas neuropsicológicas en cuanto al compromiso de áreas fronto-temporales. Fueron consistentes todos los resultados en el análisis intrasujeto.
Todos estos datos permitieron la aplicación de un esquema terapéutico adecuado, tanto para el TOC como para los trastornos comórbidos.
El Trastorno Obsesivo-compulsivo provoca una alteración en la vida cotidiana, en el funcionamiento social, laboral y en lo personal, y esas consecuencias indeseadas para el individuo nos motivaron a realizar este estudio para profundizar y buscar mejores estrategias de tratamiento para quienes lo padecen.


El trastorno obsesivo compulsivo es una enfermedad psiquiátrica que se caracteriza porque el enfermo tiene obsesiones; pensamientos recurrentes y desagradables que tienen un carácter impositivo, y compulsiones; actos que intentan contrarrestar esa angustia.

La mayoría de los casos evolucionan favorablemente y vuelven a tener una vida normal, pero hay un porcentaje de casos rebeldes al tratamiento que requieren de terapias más complejas, como la "novedosa" estimulación cerebral profunda, que consiste en implantar unos electrodos en la zona cerebral en la que se desarrolla el TOC.

La tasa de prevalencia del trastorno obsesivo compulsivo (TOC) se sitúa entre el 0,05 y el 0,1 por ciento, aunque muchos casos no llegan a consulta y no son cuantificados.

Hasta hace poco se consideraba que los conflictos psicológicos eran el origen del trastorno, pero según el jefe de Psiquiatría del Hospital Bellvitge (Barcelona), Julio Vallejo, los factores causantes son la neurobiología y la genética.

Según este experto, ideas obsesivas tiene todo el mundo, pero los enfermos de TOC se distinguen porque éstas son "exageradas y absurdas" e interfieren en su vida normal haciéndoles perder tiempo y energía. Las obsesiones más frecuentes son la contaminación o el contagio, escrúpulos de conciencia y la atribución de la capacidad de generar desgracias, así como ideas relacionadas con la simetría y el orden.

El diagnóstico de la enfermedad tarda entre ocho y diez años en producirse, aunque el tratamiento está bien delimitado, es una combinación de terapia cognitiva conductual y de fármacos que actúan sobre la serotonina